El cuerpo técnico apuesta por un doble pivote más físico y una transición rápida hacia los extremos. Análisis de los primeros partidos del Apertura.

Las primeras seis fechas del Apertura ya nos dejaron señales claras sobre por dónde quiere ir el equipo en términos tácticos. Y el lugar donde más se nota la mano del cuerpo técnico es el **mediocampo**.
El esquema base elegido es un 4-2-3-1, pero con una particularidad: los dos volantes centrales tienen perfiles muy similares —ambos físicos, ambos con vocación de recuperar primero y pensar después—. Esto no es casual.
El razonamiento es defensivo de origen: contra rivales como Cerro, Libertad o Guaraní, el Decano sufrió en el pasado cuando uno de los volantes era "creador" pero no recuperaba. La apuesta actual es a tener primero solidez en el centro y luego construir desde los extremos.
Lo interesante aparece cuando recuperamos. La instrucción es buscar rápidamente a uno de los extremos —ambos jugadores con buen último pase— y forzar el 1v1 en banda. El "9" pivota y abre espacio para que llegue el "10" desde atrás.
En los partidos contra equipos que ceden la pelota, este sistema funcionó. En los que nos dejan tener la pelota, todavía falta encontrar el camino para no quedar previsibles.
El desafío de las próximas fechas es **agregar variantes ofensivas** sin perder la solidez ganada. La inclusión de un volante más creativo en algunos pasajes del partido puede ser la clave.
El Decano camina, no corre. Pero camina firme.
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